6.17.2009

Ulquiorra Schiffer x Selene of the Night, un corazon destrozado y un amor no correspondido

Hola, esta es mi nueva historia, se me ocurrio por que me veo en Selene, si, como estoy a punto de perder aquel al que amo, pero, ¿por que aburrirlos con como empecé? Primer Capitulo, contado por Selene. Ulquiorra y todos los personajes de Bleach pertenecen a Tite Kubo, Selene es mi personaje inventado.

El me habia dejado, antes habia estado en una crísis y yo no lo pude ayudar, ésa es la razón por la que vine a Hueco Mundo, hasta que él quiera que vuelva. *Suspiro*  Nathaniel, no puedo evitarlo, lo extraño, pero estoy segura que estará más feliz con ella. Acabo de llegar a Hueco Mundo, estoy en una habitacion enseguida del cuarto de reunión de  los espada y Aizen-sama, están decidiendo si me dejan quedarme o no. Los vi por poco tiempo pero más o menos sé quien es quién, y en quién puedo confiar, hace un momento estaba hablando con Aizen para explñicarle la razón por la que estoy aqui y que no soy humana, soy un vampiro realmente, no Hollow, ni menos-grande, ni Adjuchas, ni Vasto Lorde, y mucho menos un Shinigami. Tuve que hacerle una desmostracion de mis poderes para eso, solo falta que les indique a los espada de lo que soy, hay un tipo de cabello azul revuelto que definitivamente no me cae bien.

-Selene, entra. – oigo llamar a Aizen

Entro a la habitación y los veo, los diez espada sentados a la mesa con Aizen, Ichimaru y Tousen estan de pie a los lados de Aizen.

-Hemos tomado una decisión, - me dice Aizen. Lo miro con fijeza y me devuelve la mirada, la retira casi inmediatamente, me rio para mis adentros, es dificil mantener mi mirada – te quedarás aquí, te vigilaré las primeras veinticuatro horas.

No puedo creerlo, Aizen y los Espada están de acuerdo en que me quede en Hueco Mundo, tal vez si estoy ocupada aquí podré mantener a Nathaniel lejos de mi mente.

-Ulquiorra te acompañará hasta tu cuarto – dice Aizen, en ese momento un chico delgado, alto y pálido con marcas verde-azules de lágrimas en la cara y ojos verde esmeralda, cabello color negro y como medio casco con un cuerno, vestido de blanco completamente, se levanta y camina hacia mí , me hace una seña para que lo siga y sale de la habitación, lo sigo y camino un poco para alcanzarlo.

-Tu nombre. – me dice

-Crei que Aizen se los había dicho.

-No lo hizo.

-Selene, tu eres Ulquiorra, ¿cierto?

No me responde, ¿que le ocurre a este tipo? No habla mucho, tal vez me lleve bien con él, en eso nos parecemos. Sonrió para mis adentros, fue buena idea venir. Ulquiorra me lleva a travez de varios pasillos, todo vel lugar parece ser blanco, cuando llegamos a una puerta, Ulquiorra abre .

-Por éste día te vamos a tratar como una vez tratamos a una  humana que estuvo aquí por un tiempo, hasta que Aizen-sama diga que eres de confianza, te quedarás aquí, Aizen-sama me ordenó que me encargara de tí, así que volveré en unas horas. No entiendo como llegaste aquí, ni como supiste de nosotros.

Diciendo éso se va y  me encierra aquí, bueno, ya no hay marcha atrás, no puedo volver al mundo de los humanos, por que Nathaniel no quiere saber de mí nunca más, Observo la habitación con detenimiento, paredes blancas, una ventana muy alta, le deja mucho que desear a la decoración.

Mi mente empieza a vagar, desde el inicio, cuando Nathaniel me dijo que ya no me quería y que había encontrado a otra chica a la que amar, la desesperación que sentí en ése momento y el dolor terrible de sentir el ultimo trozo de mi corazon volverse polvo, empiezo a llorar, como no lloré antes, sacando todo lo que no expresé, oigo la puerta abrirse.

-¿Qué te pasa?- me pregunta Ulquiorra.

-Nada – respondo, que bueno que no quedan marcas de mis lagrimas.

-Habría jurado que te oí llorar – me dice.

-¿Tienes algún problema con eso?

-No, toma – me da una bandeja con comida humana, creo que Aizen no sabe de que nos alimentamos nosotros.

-No tengo hambre

-No es opcional.

-De todas maneras no es lo que yo comeria

-Es mejor que comas para cuando vuelva.

-Empiezas a exasperarme, ¡nosotros no comemos comida humana!

-Aizen-sama menciono algo de que no eres humana, pero me lo tendrías que probar.

-Ya lo probe frente a Aizen-sama.

-Volveré en un rato, para comprobar que sí comiste – dice Ulquiorra y cierra la puerta tras de sí.

Miro la comida de nuevo, que bueno que tomé sangre entes de venir, no  podre mantenerme por algunos meses, hasta que me de sed otra vez. Ulquiorra, definitivamente me cae mejor que el tipo de cabello azul que estaba en la sala. Que importa si no cree que soy lo que soy, lo probare tarde o temprano frente a todos los espada de todas maneras. Me siento en el piso, ¿quien diría que venir a Hueco Mundo fuera tan cansado? Salí al anochecer del mundo humano, probablemente ya amaneció allá, podría quedarme dormida, y eso que no duermo mucho, ni de día ni de noche. Necesito un abrazo. Me quedo sentada abrazando mis rodillas.

Me despierta algo que me toca el hombro, abro los ojos y veo los ojos de Ulquiorra, ¿cuanta soledad tiene escrita en sus ojos?

-¿Estás bien? – me pregunta

-Si, solo que el viaje a Hueco Mundo fue muy cansado.

-No comiste

-Ya te dije que eso no es lo que como yo, ademas de que comi antes de venir

Aunque parece que no, veo en su rostro que esta reprimiendo la risa.

-¿Que es lo que tú comes normalmente?

-Dudo que quieras saber.

-Sorprendeme.

-Sangre.

-Vaya, estas cerca de convencerme de que no eres humana.

-hmpf.

-¿A que viniste ahora?

-¿Ademas de asegurarme de que comiste?

-Sí.

-Tengo órdenes de llevarte con Aizen-sama.

Sale, y deja la pueda abierta para que yo pase, salgo de mi habitacion y Ulquiorra cierra la puerta. Caminamos otra vez hacia la sala de la que salimos en la mañana, Aizen y los demás espada están allí.

En la mañana no me sentía rara en esa sala, pero ahora, que Ulquiorra ha ocupado su sitio, me siento más sola que nunca.

-Selene, muestranos lo que puedes hacer. – me dice Aizen.

Asiento con la cabeza, y empiezo por mi poder más sencillo, me fundo con el color de la pared, luego, vuelvo a ser visible para ellos y cambio el lugar, parece que estamos bajo el agua en algún estanque, devuelvo el lugar a como era, y me transformo en el tipo de cabello azul, vuelvo a cambiar, y saco mi espada de la vaina, del suelo creo un contrincante  y lucho un rato con el, lo venzo, envaino mi espada, saco mi arco, elijo una flecha de mi carcaj, y apunto hacia un tipo con media cara cubierta por un paño blanco y un enorme cuello redondo que sobresale de su cabeza, suelto la flecha y da directo en el blanco, guardo el arco, y saco mi verdadera forma, en ese momento veo los ojos de todos que dicen, parece Ulquiorra resucitado, pero en mujer. Quito mi transformación, hago una reverencia hacia Aizen.

-¿Alguien tiene algo que decir? – pregunta Aizen, ve que nadie habla – Entonces Sele…

-¿Quien te crees mujer? – dice el de cabello azul, se ha levantado y me mira fijamente, le devuelvo la mirada con firmeza y enojo, veo que mueve los ojos hacia otro lado.

-Tienes algun problema, …

-Soy Grimmjow, y si, ¿crees que es suficiente unos trucos de camuflaje para ser util aqui?

En un momento desaparezco de donde estaba parada y aparezco detrás de él.

-Lo que mostré no es todo lo que puedo hacer, Grimmjow. – digo con una voz que suena malvada y sonrío. Grimmjow voltea y puedo ver en su rostro el terror, siento que mi sonrisa se amplía y el terror crece más en la cara de Grimmjow, no puedo reprimirlo más, empieza a salir una risita que se convierte en una carcajada, detrás de Grimmjow puedo ver a Ulquiorra que por lo que dicen sus ojos, esta disfrutando el espectaculo.

-Grimmjow, sientate – dice Aizen calmadamente. – Selene, te quedarás aquí, puedes sernos de gran utilidad, pero eso no significa que quite la vigilancia de tí, Ulquiorra, acompáñala a su nueva habitación.

Sin decir una palabra, Ulquiorra se levanta y sale, lo sigo, me guía por un camino muy distinto que el que llevaba al cuarto en donde estaba.

-Vaya susto le diste a Grimmjow – me dice Ulquiorra cuando estamos ya lejos de la sala.

Volteo hacia él y aunque su rostro sigue impasible, veo en sus ojos una sonrisa.

-Él se lo buscó – respondo.

Seguimos caminando hasta una puerta igual a la del cuarto donde habia estado antes, llegando allá, Ulquiorra me abrazó.

-Sé por que estabas llorando – me murmuró al oido

Me volteé sorprendida y Ulquiorra se quedó mirándome.

-Mi habitación es la de la derecha, Aizen-sama quiere que te siga vigilando, así que ya sabes donde encontrarme.

Diciendo esto, abrió la puerta y entré, Ulquiorra la cerró detrás de mí. Está nueva habitación era blanca también, pero tenía muebles, y una ventana un poco más grande que en la otra habitación, como sigo cansada del viaje a Hueco Mundo, además de las dos presentaciones de parte de mis poderes, me acuesto en la cama y el sueño llega rápidamente a mis ojos.

 

Primer capítulo, contado por Selene, adios.

 

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