Por peticion general, y la curiosidad del creador de Nathaniel, va el segundo capitulo. Los Espada y Hueco Mundo pertenecen a Tite Kubo. Selene es mi personaje original.
Aizen cree que no había acudido a sus llamadas anteriores por luto, y no me castigo por ello, Ulquiorra sigue con ilusiones, una semana no ha sido suficiente para él. Aún extraño a Nathaniel, aunque sé que nunca lo volveré a ver, según me dijo Aizen, me daría un mes más para recuperarme, si al cabo de ese mes no estoy bien, me echará de aquí probablemente. Estoy sentada en el nenúfar al centro del lago en mi habitación, mirando hacia el cielo, las estrellas brillan intensamente en el cielo artificial y la eterna luna llena que está ilumina de modo que su luz plateada baña todo a mi alrededor. Todavía quisiera estar muerta, desde mi punto de vista, es lo mejor que podría haber pasado, para todos, no soy necesaria en este mundo ni en ningún otro, pese a lo que digan los ojos de Ulquiorra. Suspiro, miro hacia el lago, mi cambio a voluntad es bueno, me agrada estar así, con el cabello verde me puedo esconder aquí fácilmente, una sonrisa involuntaria sale, un recuerdo fluye en mi mente, eso era divertido, cuando era pequeña y no me importaba nada, era feliz, jugaba con lo que encontraba, que mal que ese tiempo ya paso.
Oigo un ruido, tocan a la puerta, no respondo, es Ulquiorra, estoy segura, aunque ya debió de entender que no quisiera seguir en contacto con nadie aqui, vuelven a tocar a la puerta y esta vez la abren, como esperaba es Ulquiorra, sigo sin moverme mirando hacia la superficie del agua, sus pasos se detienen frente a mi en la orilla.
-¿Quieres hablar conmigo o solo asegurarte que estoy bien?
-Hay algo que tienes que saber – responde.
-Acércate, entonces, aunque dudo que vayas a decirme algo que no haya oido o sentido antes.
Las piedras surgen en la orilla del lago formando un camino hasta donde me encuentro sentada, Ulquiorra camina sobre ellas y se sienta frente a mi.
-¿Que es lo que tienes que decirme?
-No tienes que pasar por todo esto sola, Selene, siempre puedes confiar en mí…
-Sí, como confié en ti para que me mataras.
-Disculpa eso, pero no quería… perderte. – me volteo – perdóname Selene, no quería, no podía quedarme sin ti, en estos últimos meses, lo único que quería era estar cerca de ti, pero había un obstáculo entre nosotros, Nathaniel, ahora que ya no está, quiero que me aceptes como algo más que sólo un amigo, o una persona de confianza.
No me gusta para donde va este monólogo.
-¿Que harías para enmendar tu error al no matarme entonces?
Toma mi mano, hay problemas, me levanto y me volteo, me intento soltar, pero él me jala y me abraza, estamos frente a frente, mala señal para mi, me besa, ¿que rayos le ocurre? lo empujo rápido, él cae el lago, sorprendido.
-Imbécil, no vuelvas hacer eso nunca, ¿que no entiendes? Mis sentimientos de amor murieron con Nathaniel. Largo de mi habitación, ahora.
Estoy furiosa, ¿como pudo habérsele ocurrido, lo miro, él se asusta.
-Largo, ahora – él se levanta, el terror en su cara, levanto el agua alrededor del nenúfar y la lanzo hacia él. corre hacia la puerta y la cierra no sin que antes salgan varios litros de agua de mi lago.
Un gran ídiota, ¿acaso creyó que sin Nathaniel él tendría el camino libre? Mis sentimientos no han cambiado, solo ha hecho que quiera matarlo yo misma.
-¿Te rechazó otra vez? – la voz de Grimmjow se oye alegre
-No es algo que te importe Grimmjow.
Grimmjow ríe.
-Eso te pasa por enamorarte de un monstruo.
Se oyen pasos y un portazo, mientras la risa de Grimmjow se sigue oyendo en el pasillo.
Mi escenario cambia, ya no está la luna llena, hay nubes de tormenta a mi alrededor y el bosque se ha secado, oigo graznidos de cuervos en lo alto de los árboles. ¿Ya vez lo que haz causado Ulquiorra? Vas a pagar por eso.
Capitulo dos del seguimiento.
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